El poder anti-infeccioso de los aceites esenciales (antivirales, antifúngicos, antibacterianos, antiparasitarios) Artículo actualizado

HE super

Publiqué este artículo en octubre 2018 y me parece interesante volverlo a publicar actualizando algún dato y sobretodo porque con la crisis del coronavirus Covid-19 se han disparado las ventas de algunos aceites esenciales hasta el punto de provocar rupturas de stock en algunas marcas. Ocurre por ejemplo con Ravintsara.
En este artículo menciono numerosos aceites esenciales anti-infeccioso y antivirales.

Los aceites esenciales son especialmente conocidos y estudiados por sus propiedades anti-infecciosas.
Si buscamos en la página Pubmed donde se publican investigaciones científicas , encontraremos un gran número de estudios dedicados al poder anti-infeccioso de diferentes aceites esenciales incluso de algunos que proceden de plantas que no se suelen destilar para su uso en aromaterapia.

La comunidad científica pone un interés muy especial en estas propiedades debido a la gran preocupación que existe en relación con las bacterias cada vez más resistentes a los antibióticos.
En lo que se refiere a los virus, no existen medicamentos equivalentes a los antibióticos que tienen un amplio espectro, los tratamientos cuando los hay suelen ser muy específicos.

Numerosos estudios se han llevado a cabo para comprobar la acción antibacteriana de algunos aceites esenciales pero también el modo de acción.
Sabemos hoy que algunas de las moléculas presentes en los aceites esenciales causan daños irreparables en la membrana celular de las bacterias que acaban con su muerte. Los estudios han podido poner en evidencia dos tipos de efectos. Los aceites esenciales dependiendo de su concentración en el medio puede tener una acción bacteriostática, es decir que frena la multiplicación de las bacterias, o bien una acción bactericida, o sea provoca la destrucción de las bacterias.

También se ha comprobado en alguna ocasión que las bacterias no se vuelven resistentes a los aceites esenciales. Un reciente estudio(*) llevado a cabo por la Universidad de Córdoba confirma que la bacteria Salmonela no se vuelve resistente al aceite esencial contrariamente a lo que suele ocurrir con los antibióticos.

El poder antiviral de los aceites esenciales también se ha podido comprobar a través de diferentes estudios. 
El modo de acción se ha comprobado en algunos casos, por ejemplo en el caso del aceite esencial de árbol del té frente al virus de la gripe A.
En el libro “L’aromathérapie exactement” de Pierre Franchomme y del Dr. Daniel Pénoël se mencionan los importantes trabajos científicos llevados a cabo por Lembke y Deinninger en relación con las propiedades antivirales de los aceites esenciales.
Desde entonces se han realizado varios estudios, especialmente sobre los virus responsables del herpes, gripe A, papiloma, gripe aviar, VIH (publicados en Pubmed) y coronavirus sars-cov (con el laurel).

Y lo más asombroso de todo es que los aceites esenciales utilizados en dosis no tóxicas actúan eficazmente sin dañar a nuestro organismo!

Es una muy buena noticia que podamos apoyarnos en los efectos científicamente contrastados de los aceites esenciales especialmente en esta época que nos toca vivir. Parece que hay una especie de lucha entre las terapias naturales no siempre avaladas por estudios científicos y últimamente maltratas (por ejemplo la homeopatía) y las que se apoyan exclusivamente en la llamada Evidence Based Medicine (EBM).
Lamentablemente los que suelen acusar las terapias naturales o “alternativas” de pseudociencias no suelen tomarse la molestia de investigar antes de lanzar sus acusaciones.

Son increíblemente numerosos los aceites esenciales con poder antibacteriano y antiviral. Mencionaré algunos de los más importantes y conocidos (**):

– Oréganos (orégano compacto, orégano de Grecia, orégano vulgar)
– Clavo de olor
– Canela hoja y corteza
– Tomillo carrasqueño también llamado orégano de España
– Tomillo vulgar qt timol
– Tomillo qt tujanol

– Tomillo zigys
– Tomillo marroquí
– Tomillo serpol
– Tomillo blanco (Thymus mastichina)
– Ajowan

– Árbol del té
– Manuka
– Palo de hô
– Laurel
– Albahaca sagrada (Tulsi)

Entre los aceites esenciales más específicamente antivirales encontramos:
– Ravintsara
– Ravensara

– Eucalipto radiata
– Eucalipto globulus
– Eucalipto smithii
Cajeput
– Niauli
– Saro (mandravasarotra)
– Espliego (lavandula latifolia o spica)
– Siempreviva de Madagascar (no confundir con siempreviva amarilla)
– Lemongrass
– Tomillo blanco (thymus mastichina)
– Palmarosa
– Palo de Hô
– Palo de rosa
– Incienso
– Mirra (no se podrá difundir solo porque es un AE viscoso)
– Limón (reservar para difundir)

Cabe mencionar de paso que los aceites esenciales con poder antibacteriano y antiviral suelen ser además inmunoestimulantes.

Estos aceites esenciales nos ofrecen una alternativa eficaz y segura a la antibioterapia tantas veces abusiva y contraproducente. También nos ofrecen una valiosa ayuda para la resolución de infecciones víricas, aportándonos una solución donde la medicina alopática no la tiene.

Recomiendo la lectura de otro artículo que publiqué en este blog “Aromaterapia científica, entrevista al Dr. Abdessalem Zhiri”. Puedes leerlo aquí

(*) Reduced Susceptibility of Salmonella Typhimurium Strains to Oregano Essential Oil and Enrofloxacin: An In Vitro Assay’ publicado en la revista ‘Foodborne Pathogens and Disease’,

(**) Es necesario tener conocimientos previos antes de usar estos aceites esenciales para tratar infecciones pues algunos de ellos pueden resultar tóxicos si no se usan adecuadamente.

 

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